Ola viene de Eolo









Hoy al volver a casa después de un corto , cada vez más corto,  paseo matinal, le comentaba a Luis, mi conserje, que hoy volvía antes de lo acostumbrado debido a la fuerza del viento. El problema de Eolo, es que igual te empuja en buena dirección como  lo hace en contra y entonces no llegas nunca al destino. En definitiva el dios menor sigue ejemplo de sus colegas   que te hacen ir dando bandazos por el tránsito y esta vez no me refiero al terrestre sino al terrenal.
Para los que tengan inquietudes mitológicas añadiré que, 

Eolo es el dios de todos los vientos, que vivía en la isla de Eolia. Zeus le dio el poder de controlar a los Anemoi, los dioses del viento en la mitología griega, y los tenía encadenados de manera que podía liberarlos cuando quisiera, por eso Eolo era tan temido y respetado.

Debo controlar mis entradas de blog y espaciar en el tiempo que no en el espacio. Observo en ellas un predominio de la tristeza propia del que va sintiendo parco en el decir, por escasez de ideas consecuencia del agotamiento neuronal. Soy consciente de que algún allegado próximo en la cadena genética, me lee. Lo que escribo le puede entristecer porque las neuronas espejo, la responsables de la empatía las tiene muy desarrolladas conmigo. He de ser cuidadoso para que no se me note la tristeza
He empezado esta entrada hablando del viento, utilizando este elemento como metáfora de los vaivenes. Es un poco como hacía el canta-autor cuando explicaba su experiencia en el suburbano madrileño, zarandeado por los pasajeros. Creo que era Luis Eduardo Aute. 

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